El amianto: un peligro oculto en las obras de construcción

Uno de los riesgos más comunes en los centros de trabajo es la presencia de sustancias tóxicas, las cuales se transforman en un peligro cuando no se manejan adecuadamente.

En la industria de la construcción, es habitual el uso del amianto (mejor conocido como asbesto), un silicato hidratado de magnesio y hierro que puedo provocar cáncer y enfermedades graves como la asbestosis cuando se inhala durante mucho tiempo.

A pesar de que es un material de trabajo utilizado con frecuencia, este representa graves daños imperceptibles a primera vista.

Por ello, te invitamos a evaluar las condiciones de tus instalaciones y te compartimos algunas recomendaciones con el fin de prevenir padecimientos que podrían afectar a tus trabajadores paulatinamente.

A pesar de que el uso del amianto se ha reducido en obras y construcciones, muchas veces su manejo es inevitable para actividades como demoliciones y rehabilitaciones de estructuras, donde se labora en edificios viejos.

Quienes se desempeñan en dichas áreas de trabajo, se encuentran mayormente expuestos a los riesgos tales como la asbestosis, la cual se define como una fibrosis intersticial difusa de los pulmones, lo que puede ocasionar cicatrices en el pulmón, deficiencia respiratoria y, en el peor de los casos, dilatación del corazón.

En México, dicho malestar ha cobrado la vida de miles de personas en los últimos 30 años, por lo que ha sido considerado como un padecimiento laboral donde la sustancia nociva (el amianto) debe regularse adecuadamente.

A nivel nacional, los trabajadores se encuentran protegidos a través de la Norma Oficial Mexicana NOM-125-SSA1-1994. Dicha legislación establece los procedimientos y especificaciones técnicas correspondientes para el trabajo en edificios con amianto.

En el documento se presentan las instrucciones para la evaluación de los riesgos dentro de las instalaciones, el registro de áreas de la obra donde se detectó amianto y los procesos de capacitación para trabajar de forma higiénica y reducir al máximo la producción de polvo de asbesto en el edificio.

Además, te recomendamos utilizar equipo de protección individual como mascarillas especiales, sistemas de ventilación colocados adecuadamente, y transportar lo más rápido posible los residuos de amianto fuera del edificio.

Finalmente, no olvides revisar los planos de la obra y visitar el inmueble desde el primer momento para detectar los riesgos y las sustancias nocivas que podrían afectar la salud de tus trabajadores.

Te recordamos que una empresa saludable es aquella que incrementa su productividad mediante una mentalidad preventiva y una disminución significativa de los padecimientos laborales que acechan su entorno.

Por ello, en CESE Consultores ponemos a tu disposición nuestros servicios de asesoría y capacitación especializados en la industria de la construcción. Con nuestro apoyo tendrás instalaciones más seguras para ti y tu personal. ¿Qué esperas para invertir en salud y prevención?

Para mayor información te sugerimos consultar:

NORMA OFICIAL MEXICANA NOM-125-SSA1-1994. QUE ESTABLECE LOS REQUISITOS SANITARIOS PARA EL PROCESO Y USO DE ASBESTO.

 

Redacción: Stratós Investigación & Comunicación.

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