El 21 de diciembre de 2009 la Asamblea General de la ONU aprobó el 13 de octubre el día Internacional para la Reducción de los Desastres, con el objetivo de generar conciencia sobre la importancia de una cultura de prevención y mitigación; así como de generar una adecuada preparación con la finalidad de reducir los desastres, las pérdidas en vidas, medios de subsistencia, salud y en los bienes económicos, físicos, sociales, culturales y ambientales de las personas, las empresas, las comunidades y los países.
Un desastre es un serio evento o fenómeno que resulta en grandes pérdidas materiales y humanas. Por lo general deja fuertes daños económicos e impactos ambientales, cuya gravedad depende de la resistencia de la población afectada y la capacidad de recuperación.

TIPOS DE DESASTRES
Existen dos tipos de desastres:
Naturales: terremotos, derrumbes, erupciones volcánicas, inundaciones, huracanes, tornados, ventiscas, tsunamis y ciclones.
Provocadas por el hombre: estampidas, incendios, accidentes de transporte, accidentes industriales, derrames de petróleo, explosiones nucleares, propagación de enfermedades, guerra y ataques terroristas.
Los desastres naturales son inevitables, pero los daños que estos causan pueden minimizarse; el propósito de este día es lograr que las personas y los gobiernos tomen medidas encaminadas a minimizar estos riesgos, poder prevenirse e incluir actividades de preparación.
La COVID-19 y la emergencia climática nos advierten de la necesidad de implementar una visión a largo plazo, con instituciones que planifiquen, que sean competentes y empoderadas, y que actúen en función de evidencia científica a favor del bien común. Nadie está a salvo de ser víctima de una catástrofe natural. Por lo tanto, la reducción del riesgo de desastres concierne a todo el mundo.
Para las empresas, instituciones, sociedades civiles y demás entidades que practican la Responsabilidad Social, la prevención de desastres resulta una importante oportunidad para acercarse a aquellas personas que se han visto afectadas por huracanes, sismos, incendios, inundaciones y otros fenómenos que han alterado la vida de millones de personas y así poder reducir la exposición a los desastres en distintas comunidades, y con las que se ha contribuido a salvar hogares y medios de vida.