La salud infantil suele ser afectada por barreras de todo tipo. Los números de afecciones son alarmantes, por ello, es importante saber qué impide que los niños crezcan sanos.
La reflexión en torno a la salud infantil debe ser una prioridad. Principalmente, porque la infancia es una etapa de la vida donde el organismo es especialmente vulnerable. Específicamente, el entorno es causante de deficiencias y enfermedades en la infancia. La contaminación, el cambio climático, las deficiencias en el suministro de agua de calidad, el saneamiento y la higiene son los principales factores de riesgo que afectan a los niños a nivel mundial.
Se estima que si estos factores se hubieran controlado, se evitarían alrededor de 1.5 millones de defunciones en niños menores. En 2015, se contabilizaron 5.9 millones de casos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En el siglo XXI, a nivel mundial, predominan situaciones de desigualdad económica y social. De esto deriva que aumenten los conteos de enfermedades como el asma, infecciones respiratorias, diarrea e intoxicaciones.
Tan sólo en 2014, 2.7 millones de niños murieron de recién nacidos a causa de un nacimiento prematuro. Asimismo, 5.9 millones murieron por causas previsibles, como las enfermedades infecciosas, neumonía, diarrea y malaria. Se sabe que los servicios médicos no tienen una cobertura equitativa, especialmente en los países en vías de desarrollo. Esta condición causa que los decesos sucedan incluso en la gestación. En ese mismo año, 2.6 millones de niños murieron durante los últimos tres meses del embarazo o durante el parto.
Concienticemos a las personas en el marco del mes del niño.
Además, una buena salud es considerada desde el crecimiento físico y el desarrollo psicológico, hasta la calidad de cuidado que los padres proporcionen. Lo cual no sucede cuando las familias son muy pobres, y entonces las capacidades de los niños se limitan. Un niño sano desarrolla físicamente habilidades cognitivas, lingüísticas, socioafectivas y temperamentales como el desarrollo de la motricidad fina y gruesa. Para ello, debe recibir buena nutrición, cuidados afectuosos y estímulos que los ayuden a obtener mejores resultados escolares.
Además, la salud infantil va directamente relacionada con las actividades cotidianas de los niños. En ese sentido, lo ideal es impulsarlos a que realicen actividades como jugar y convivir con otros niños, además de enfocarse a sus estudios. Con ello en mente, en CESE Consultores te invitamos a reflexionar sobre el bienestar de los más pequeños e impulsar su desarrollo. Para lograrlo, los centros de trabajo pueden contribuir mediante la promoción de la no explotación de los menores. Lo ideal es impulsarlos a disfrutar su infancia y propiciar espacios saludables para su crecimiento.
La primera acción para prevenir el deceso en los niños es adquirir información y compartirla. Sólo así es posible concientizar poco a poco este problema que tiene una envoltura internacional. Te invitamos a descargar la Estrategia mundial para la salud de la mujer, el niño y el adolescente (2016-2030) diseñada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Fuente: ONU.